LECTURA Y ALFABETIZACIÓN INICIAL
Desde muy pequeños, los niños tratan de comprender el mundo que
los rodea. En ese mundo, entre muchas otras cosas, hay palabras escritas. En
las calles, en los envases, en la televisión y, para algunos niños, en las
computadoras y los libros de cuentos. Los adultos hacen muchísimas cosas con
esas palabras escritas y los niños quieren participar.
Lo primero que los niños logran es reconocer las palabras que son
visualmente muy llamativas, es decir, los logos. A muy temprana edad reconocen
sus marcas favoritas.
A veces, los adultos nos ilusionamos con que nuestros niños pequeños ¡ya
leen! Pero entre reconocer logos y leer hay un largo camino. Los logos se
reconocen por su forma, su color, su tipografía. Pero reconocer palabras a
partir de la lectura implica procesar letras y asociarlas a sus sonidos y unir,
ensamblar esos sonidos mentalmente. Ese proceso recién comienza cuando los
niños han comenzado a adquirir dos conocimientos claves:
- Conocimiento
de las correspondencias y lecturas.
- Conciencia
fonológica y lectura.
Asimismo los niños aprenden simultáneamente sobre letras, sonidos,
textos. Es decir, sobre los múltiples hilos que conforman el proceso de
alfabetización. Estos hilos, en un buen proceso alfabetizador, no se van
mezclando de cualquier modo, sino que se entrelazan con una lógica específica.
Hay hilos que se relacionan con el desarrollo discursivo, es decir, con todo lo
que tiene que ver con la producción y comprensión de textos orales y escritos.
E hilos que se relacionan con el aprendizaje del sistema de escritura, esto es,
con la comprensión del modo específico en que nuestro sistema de escritura
representa las palabras orales. Algunos investigadores llaman habilidades de
nivel superior a las habilidades y conocimientos relacionados con el desarrollo
discursivo y habilidades de nivel inferior a aquellas vinculadas con la
adquisición del sistema de escritura.
Desde el nivel inicial se hace imprescindible trabajar sobre uno de los
aspectos del desarrollo discursivo: la comprensión lectora. Por lo tanto nos
interesa especialmente plantearnos las siguientes preguntas: para desarrollar
la comprensión lectora ¿alcanza con leerles a los chicos? ¿O debemos los
docentes generar intervenciones específicas? ¿Cómo ayudamos a los niños a
comprender mejor los cuentos? ¿Cómo comprendemos lo que leemos? ¿Qué procesos
tienen lugar? Los procesos son múltiples, y nos interesa aquí hacer foco en un
aspecto sumamente relevante: la activación del conocimiento de los niños antes
de la lectura.
¿Qué pasa con los niños? Muchas veces se propone que en situación de
pre-lectura los niños anticipen el contenido del cuento, en ocasiones en base a
las ilustraciones. La investigación psicolingüística sobre comprensión lectora
desalienta esta práctica. ¿Por qué? Porque muchas veces, si los niños anticipan
el contenido del cuento y luego esa anticipación no coincide con la historia
efectivamente contada, la anticipación se constituye en un obstáculo para la
comprensión. Los adultos podemos, con cierta facilidad, tener expectativas respecto
de un texto y cambiarlas rápidamente cuando vemos que no se corresponden con lo
que leemos. Los niños pequeños tienen menos flexibilidad y les cuesta
abandonar una representación para generar una nueva. La anticipación, entonces,
puede ser un obstáculo para la comprensión.
Bibliografía:
Diuk, Beatriz (2020). Introducción a la alfabetización inicial. Buenos
Aires: Ministerio de Educación de la Nación




Comentarios
Publicar un comentario